El refrescante debut alemán nos salvó el día
Subido en: Junio 14, 2010Aún sin comentarios
JOHANNESBURGO.- Robert Green no pudo culpar a la Jabulani. Su clamoroso error le dio al empate a Estados Unidos. Ya se sumó a la lista de infames como Peter Shilton, David “Cara de actor porno”Seaman, Calamity James y Paul Robinson. Marche un llamado a Gordon Banks, el prócer de los arqueros ingleses.
“La pelota es complicada. Aún no la pudimos dominar”, dijo Messi, hombre Adidas, la empresa que la fabricó. Los pateadores de tiros libres tampoco le tomaron la mano. Dejarla picar en el césped cortito y bien regado te expone a la humillación de no poder controlarla. Pero ya basta con el tema. El balón no cambiará. Distinta es la cuestión con las vuvuzelas, la insoportable banda de sonido. Hacen ruido, no música. La FIFA analiza prohibirlas. Hasta Danny Jordaan, presidente del Comité Organizador, admitió que son un unánime motivo de queja. Veremos qué pasa.
La atrevida Alemania subió el volumen futbolero y sonó muy bien contra Australia. Su DT, Joachim Low, profundizó la renovación que había empezado Klinsmann en el Mundial pasado. Adiós al pelotazo frontal para los “panzers” como único fundamento ofensivo. Toca de primera, se mueve al servicio del balón, combina precisión con velocidad, utiliza a los laterales para llegar profundo e involucra a todos sus futbolistas en la elaboración de las jugadas de ataque. Su plantel es una auténtica Torre de Babel de nacionalizados como Cacau (brasileño), Marin (bosnio), Khedira (de padre tunecino) y los polacos Klose y Podolski, muy parecido a Andrés D´Alessandro en su manera de jugar y rematar. Me encantó Özil, el N° 8, descendiente de turcos. Tiene gambeta, pausa, panorama y pase. Es un baby Thomas Hässler, aquel gran mediocampista modelo 90. Caso curioso: con el pie Klose es un delantero del montón, pero con la cabeza es uno de los mejores del mundo. Le falta poco para igualar el récord de Ronaldo en goles mundialistas (11 contra 15). La limitada Australia se comió un baile de novela. El refrescante estreno de la Mannschaft nos salvó el día.
Héctor Baldassi aprobó el examen de Serbia-Ghana. Jugó un buen partido, apoyado por sus asistentes. Acertó en la expulsión de Lukovic. Ricardo Casas estuvo rápido y eficaz al marcarle el penal. En un auténtico bodrio, Ghana logró el primer triunfo para África. Gyan marcó el primer gol de un atacante en este Mundial. Usa número de defensor, el 3. Me desilusionó la Serbia de Antic. Podría jugar mucho mejor con Stankovic y Krasic, muy mal utilizado. Con la presencia de, pararse señores, Zinedine Zidane, Argelia perdió contra Eslovenia. La TV mostró a un Zizou desencantado con su selección del corazón. Lejísimos de la generación que asombró en España 82, este equipo sólo mostró un correcto lateral izquierdo, el número 3 Belhadj, verdadero pistón con subida permanente y centros picantes. El delantero Ghezzal entró en el segundo tiempo, jugó 15 minutos y lo echaron por dos amarillas, una por agarrón y la otra por una mano muy evidente. Un Carlitos.
Los eslovenos clavaron dos líneas de cuatro y no se cansaron de tirarles pelotazos a sus delanteros. Jugaron por abajo una sola vez y el capitán Koren probó a Chaouchi con un tiro livianito. Único titular que compite en su país, el arquero pensó más en la segunda jugada que en lo elemental: bloquear el remate. Al igual que Roberto Verde, se tragó el gol que decidió el partido. No es ciudadano estadounidense, pero Chaouchi podrá contarles a sus compatriotas que, en Sudáfrica, logró sacar la “Green” card de los arqueros que no pueden culpar a la Jabulani.

