Y un día España extrañó realmente a Messi
Subido en: Junio 17, 2010Aún sin comentarios
JOHANNESBURGO.- “Messi extraña a Xavi y a Iniesta.” Así se fundamenta un mal partido de Leo en la Selección. En Barcelona, recibe la pelota en los últimos 20 metros tras el paciente tejido de sus dos compañeros; encara y hace la diferencia. En la Argentina, sin ese juego asociado, retrocede al medio, arranca su unipersonal a 50 metros y no influye en la zona del peligro.
Pido disculpas. No me animo a escribir en tiempo pasado. España presentó su mejor equipo posible ante Suiza. Con Niño Torres en ablande, Villa fue el único delantero. Detrás tocaban y se movían Xabi Alonso, Silva, los dos laterales y, por supuesto, el 6 y el 8, con los números invertidos respecto del Barça . Antes del primer cuarto de hora, ya había hecho 100 pases con un 90% de eficacia. Pero los toques eran para atrás u horizontales. Suiza le negaba el pase profundo y vertical. A los helvéticos nunca les interesó el balón. Priorizaron la cobertura de espacios, defendidos con intensidad. Armaron dos líneas de cuatro con apenas 10 metros de distancia. Obligaron a desactivar el cerrojo con ingenio, habilidad, improvisación y sorpresa; el toque académico debía desembocar en una pared, un desborde o una gambeta. El campeón de Europa no presentó ninguno de esos recursos. Sólo Jesús Navas prevaleció en el mano a mano contra Ziegler. Xabi Alonso hizo temblar el travesaño desde fuera del área. En la desesperación tiró centros, pero su mejor cabeceador, Llorente, no salió del banco. El partido pedía su ingreso en el final. Suiza marcó un gol inesperado. Aprovechó los fortuitos rebotes y la concesión de los laterales, demasiado abiertos. Luego, puso más ladrillos en su pared y no necesitó milagros para dar el golpe en Durban.
El resultado rompe el grupo H. Puede pasar cualquier cosa. Ante Honduras, Chile entusiasmó con su fútbol de alto voltaje. Presionó para recuperar la pelota y se movió para jugarla. Siempre a máxima velocidad. Con automatismos, pero también con soltura. El gol llegó con el sello Bielsa: ataque por la banda, proyección del lateral, desborde, centro atrás y arremetida en diagonal del extremo opuesto.
Uruguay completó un día perfecto para los sudamericanos. Tras el conservador esquema anti-Francia, Tabárez fue más ambicioso. Con el ingreso de Fucile por Victorino, armó una línea de cuatro con dos laterales puros. Álvaro Pereyra fue mediocampista izquierdo y, con un recorrido más corto, llegó al gol. El delantero Cavani retrocedió por la derecha para que Pérez y Arévalo Ríos no se alejaran del medio. Luis Suárez gambeteó para adelante y pateó al arco. Pero la Celeste empieza y termina en el colosal Forlán: primer doblete y primer tanto desde fuera del área sin error del arquero. El nuevo artillero del Mundial domesticó a la Jabulani. Por los goles (hay desvío en Mokoena en el 1-0) y por su pegada en tiros libres, córners y centros en movimiento. Uruguay tuvo remate, eso que le faltó a España. La otra Roja no cambió su manual de estilo, pero a la cadena de pases le faltó el eslabón diferente. Y un día, la frase se dio vuelta. En el estreno sudafricano de España, Xavi e Iniesta extrañaron a Messi.

